Manifiesto de Leaf
¿Por qué 432?
La frecuencia en la que vibra Leaf.
La verdad por delante
¿Por qué 432 y no simplemente Leaf?
¿La verdad? leaf.com estaba pillado. Bueno, leaf, y casi cualquier combinación decente que se te pueda ocurrir con la extensión .com. Todo empezó cuando me surgió la necesidad imperiosa de tener un dominio decente para la web que iba a representar a mi estudio.
Bueno, mentira. Realmente todo empezó cuando nuestro querido amigo el cáncer mató a mi padre y yo solo tenía 21 años. Y en vez de hundirme en la absoluta miseria (que también), canalicé toda esa energía en maquinar los cimientos de un plan sin fisuras, al que hoy día llamo Leaf.
Un plan que, 15 años después, ha crecido tanto como para que el documento de texto donde registro todo sobre el plan esté por llegar a las 1.000 páginas. ¡Mil! No es broma, mira esta captura.
O dicho de otra forma:
Voy en serio con esto.
¿Que qué plan, dices? ¿Pero esto no iba del 432, te preguntas? ¡Un momento, por favor! No nos adelantemos. Primero quiero contextualizarte un poco. Porque mi infructuosa búsqueda del dominio perfecto fue un despropósito tan superlativo que por el camino no paré de perder tanto mi tiempo como mi dinero. Y digo que perdí dinero porque este no fue mi primer intento. Antes de comprar leaf432.com, me vine arriba y registré leafversecorp.com y leafverseholding.com (puedes comprobar tú mismo que ambos dominios redireccionan a esta misma web).
Y la verdad por delante, fue un tiempo después cuando di con leaf432 casi de casualidad: desesperado y después de que la IA me propusiese un sinfín de amalgamas impronunciables. Aun así, existen excusas motivos filosóficamente profundos para haber elegido el número 432 de entre todos, a pesar de que cualquiera diría que lo tecleé al azar aporreando el teclado valiéndome de un muñón inerte. Y esas razones te las voy a explicar ahora.
La frecuencia de la naturaleza
¿Qué es exactamente el 432 y por qué no es un número al azar?
Empecemos por lo básico. Atento a la explicación, que no la voy a repetir dos veces:
En la industria musical, el estándar internacional afina los instrumentos a 440 Hz. Sin embargo, matemáticamente, hay una corriente que profesa su amor por la afinación a 432 Hz, ya que se alinea con la Proporción Áurea y la secuencia de Fibonacci. Y es esa misma proporción la que dicta el crecimiento de las hojas (Leaf) en un tallo para optimizar la luz solar, por ejemplo.
Por eso, elegir este número para Leaf, para el Leafverse, para mi proyecto de vida, es la primera razón, pero no la más importante. Es, ante todo, un recordatorio constante de la armonía y la forma de hacer las cosas que quiero transmitir el día de mañana, cuando consiga transformar esta web indie de un tío que hace sus pinitos desde casa en un holding empresarial con todas las de la ley.
La hoja mecida, la hoja cortante
¿Cómo coexisten naturaleza y tecnología?
Si eres observador, te habrás fijado en el eslogan de Leaf. Y respondiendo a la pregunta que acabo de plantear arriba: sí, pienso que naturaleza y tecnología son aspectos indispensables del ser humano hoy día. Pero lo normal es que la mayoría abrace una cosa y repudie la otra por las razones que sean. Entonces, claro, el secreto no es abrazar una y rechazar la otra, sino saber congeniar ambas. El ser humano no es solo mente, también es espíritu (y como un 60,432% de agua mezclada con cosas).
Y de nuevo, ahí entran los 432 Hz. Si la cimática demuestra que esta frecuencia organiza el agua en patrones geométricos perfectos, usarla en Leaf, en mi Leafverse, es la mejor forma que se me ocurre de acercar tecnología y naturaleza; espíritu y ciencia; dios y máquina. Es por eso que cuando ideé ese eslogan hace muchos años ya, siempre tuve algo claro. Como tenía intereses espirituales que conectaban con la naturaleza, y también hobbies tecnológicos como la programación, decidí que la empresa de mis sueños tendría esa cultura empresarial: la de armonizar ambos mundos. Porque ni soy un hippie abraza-árboles ni tampoco un transhumanista enjoyer. Todo en su justa medida. Todo afinado con la frecuencia 432 Hz. Todo coexistiendo en armónico equilibrio. O dicho de otro modo:
La hoja mecida, que a la vez es la hoja cortante.
Hojas y raíces
¿Quién alimenta el árbol del Leafverse, y qué partes lo componen?
Al igual que Yggdrasil, el árbol del mundo, me gusta pensar que todo este proyecto, el Leafverse, encarna esa mística corporativa, pero a la vez tribal, donde la visión que tengo del holding se basa en un árbol compuesto por las siguientes partes:
- Leaf es el tronco del árbol que lo sostiene todo. Es el centro, el piramidión y a la vez la base de todo el holding. Leaf es tu padre, para que me entiendas.
- Y de él nacen las ramas que representan cada una de las divisiones, disciplinas creativas y empresas filiales que me gustaría crear: Leaf Games, Leaf Apps, Leaf Trees (la primera ONG del mundo que no se usará para lavar dinero), Leaf Etc.
- Y de cada rama principal brotan las hojas, que representan cada videojuego, aplicación y, en general, cada proyecto individual que sale al mundo bajo la marca Leaf o cualquiera de sus filiales.
- Pero para que un árbol soporte su peso, y reconozco que es una proyección empresarial
flipadainmensa aunque viable (más adelante te explico), Leaf necesita cuidar lo más importante que tiene: las raíces. Y esas raíces no son otra cosa que las personas. Desde los que están remando conmigo y picando código hasta ti: usuario, lector, amigo, puede que amante, y sobre todo espero que cliente (maniqueísmo armónico, recuerda). Así que, sí, pienso genuinamente que todossoissomos raíces vitales para este árbol, si de verdad algún día quiero materializar esto.
Esto no ha sido una lección de biología llena de metáforas new age impartida por el profe de religión que huele a tabaco dulzón. Lo que acabo de dibujar en tu mente es el organigrama exacto de cómo funcionará el holding. Y lo tengo tan asimilado que ya tengo planeado desarrollar un pequeño MMO experimental basado en este mismo concepto: donde los jugadores serán las raíces del árbol y asumirán el rol de cuidarlo y hacer actividades sociales, mientras navegan por el mismo árbol literal. No voy a dar muchos detalles, pero es una mezcla de MMO social, HUB virtual y Red Social para con todo el ecosistema Leaf. Sí, es exactamente la paranoia que parece. Y justo por ser un concepto tan extraño, creo que va a tener buena acogida. Así que si algún día llegamos a verlo (me incluyo en el anhelo), ya verás el sentido tan profundo que cobrará en el Leafverse.
Un niño y su visión
¿De dónde nace mi obsesión por construir el Leafverse?
Te juro que cuando empecé a escribir este texto lo único que pretendía era explicar en unas pocas líneas por qué he acabado siendo el orgulloso dueño de un dominio con letras y números mezclados sin relación aparente. Y es precisamente esa necesidad de justificarme y dar un mínimo de contexto la que me ha llevado a escribir esta declaración de intenciones. Lo que no esperaba era que, a medida que lo redactaba y casi sin darme cuenta, acabara escribiendo una especie de manifiesto empresarial, o un proto Business Document de la visión y misión de la empresa. Y la verdad es que me encanta cómo me ha quedado. Aparenta ser serio, informativo y elocuente, cuando en realidad es cínico, cómico y despreocupado. Y lo mejor es que me ha servido de catarsis para aceptar que este es el dominio definitivo de Leaf.
Y gracias a esta sopa panacea de letras a la que llamo manifiesto, de lo único que tengo que preocuparme ahora es de la horda de bastardos corporativos cuando se den cuenta de que el uso de números en un dominio supone una fuerte diferenciación de marca respecto a la competencia. Va a ser maravilloso ver cómo cogen mi idea, la misma que brotó de un concepto puro e inocente nacido en un momento de necesidad, y la copian y ejecutan como siempre hacen: de manera clónica y dejándose el alma por el camino. Porque hablando de estos infraseres impíos, es posible que tú también estés harto de una industria plagada de ejecutas vendemadres. Harto de una industria hiper-monetizada y llena de fotocopias cobardes hechas con miedo a no recuperar la inversión, en vez de experimentar por el amor hacia los videojuegos, o simplemente con la convicción de querer mejorar el mundo.
Es por eso que lo dicho en la sección anterior lo digo de verdad. Y es que hace años decidí que Leaf y su Leafverse van a estar construidos por personas, y para personas (“No había frase más blanqueada y aséptica, ¿verdad?” No, no la había, si no la hubiese puesto :P.). Pero respondiendo a la pregunta planteada en esta sección: sí, tengo unas ideas y unos sueños grandísimos, casi imposibles (casi). Sin embargo, van acompañados de un plan empresarial a largo plazo férreo (planificación a décadas vista). Soñador, sí, muchísimo, pero viable y férreo. Muchos dirán que voy tarde, porque ya he pasado los 30 conforme escribo estas líneas y todavía no he fundado la SL siquiera. Pero esa es mi mayor ventaja táctica. No tengo a un grupo de inversores soplándome la nuca para exigir hasta el último céntimo de rentabilidad a costa de la identidad propia del proyecto. En resumen, que mientras otros tienen a 47 psicólogos en plantilla solo para que estudien cómo volver más ludópatas aún a niños y adultos por igual, yo juego teniendo la certeza de que mi camino es el del bien. Porque cuando haces las cosas con un propósito real, directamente no tienes competencia.
Mi propósito vital
¿Cuál es la misión y visión REAL detrás de Leaf (y del número 432)?
¿Tú sabes eso que dicen algunas personas de que saben perfectamente cuál es su propósito en la vida? Bueno, pues a mí me ha costado más de 30 años averiguarlo, validarlo y finalmente aceptarlo. Y para celebrar que he acabado encontrándolo después de tanta búsqueda, pérdida y duda, voy a soltártelo aquí y ahora. Porque sí. Porque me apetece:
Mi propósito en esta vida es fundar Leaf, hacerla crecer, y ofrecer al mundo todas mis ideas (solo las buenas) para mejorar la vida de las personas en todos sus aspectos. Y después…, morirme tranquilo y en paz, sabiendo que he dejado el mundo mejor de lo que lo he encontrado.
Lo sé. Es un pensamiento MUY típico: dejar mi huella en el mundo. Pero, ¿acaso hay alguien que no quiera dejar su huella en el mundo de una forma u otra? Ya sea haciendo pan, llevando un bar, trabajando como director de operaciones, o simplemente siendo recordado por sus seres queridos, al final casi todos queremos dejar un impacto positivo en este planeta. Y ese pensamiento, esa frasecita de arriba, es el deseo más profundo que hay arraigado en mí. Es lo que más atesoro, y a la vez anhelo.
Y sí, también lo sé…: da igual lo buenas que sean, una idea por sí sola no vale de nada, lo que importa es la ejecución de la misma. Pero no se trata solo de videojuegos y apps. Te hablo de que con Leaf quiero crear distintas fuentes de entretenimiento, de resolución de problemas, de mejoras de la calidad de vida, formaciones y capacitación en oficios, metodologías para crecer y ser mejor persona… (todo lo que tengo apuntado en las 1.000 páginas que te dije al principio). Son proyectos tan grandes que para hacerlos realidad necesito una estrategia para capitalizarme. Empezando por la creación de contenido (youtube) y por el desarrollo de videojuegos (indie dev). Y para lograrlo, mi propuesta no es “sígueme porque mira qué listo, guapo, fuerte, alto, listo otra vez y culinario soy”, es más como: “Acompáñame en este viaje. Mira cómo me la pego, cómo gasto mis ahorros, mira cómo aprendo y cómo materializo mi sueño cuando nadie apostaba por mí”.
Y lo único que me falta para conseguirlo es…, DINERO.
No me refiero a querer salir en el Top 10 de Forbes, sino a capitalizarme lo suficiente como para despegar y estabilizarme como empresa. Y sobre todo poder hacerlo sin deberle nada a nadie. No tendría problema en repartir bonos, dividendos y beneficio extra. Lo que no voy a tolerar es que un tío que solo ha puesto pasta y no tiene visión me obligue a sacrificar calidad por cantidad. Antes de verme en una de esas, prefiero ver arder a mi propia empresa (yo mismo le metería fuego). Prefiero eso, a ver mi sueño prostituido al mejor postor.
Estos son mis principios. Si no le gustan, NO tengo otros.
Y para poder conseguirlo busco tu apoyo y confianza, porque yo no puedo hacerlo solo. Tu confianza en la marca Leaf. Pero sobre todo, lo que de verdad quiero es que me des tu sucio dinero.
Así que aquí tienes un CTA masivo y anticlimático:
Sígueme en mis Redes Sociales,
suscríbete a mis canales de youtube,
y sobre todo no te prives de comprar
cualquier producto de Leaf que desees.
Soy Roco, esto ha sido el manifiesto de Leaf, gracias por el ratito que has echado conmigo separados en tiempo y distancia; y de corazón, espero que nos volvamos a encontrar.
¡Un saludo!